Pastores de la Casa

Lidia Rodríguez

Apóstol

Ausberto Escobar

Pastor Asociado

Raul y Nancy Sanchez

Pastores Asociados

Ileana Leiva

Pastora Asociada

Priscilla Rodas

Pastora Asociada

En qué creemos.

En Un Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son tres personas distintas, una esencia.

En La Santa Biblia como la palabra de Dios inspirada verbalmente, a la cual nada se le puede añadir ni suprimir.

En El Arrepentimiento como paso previo a la salvación.

En La Regeneración como cambio espiritual que se produce en el corazón del hombre por obra y gracia del Espíritu Santo, una vez que hemos confesado a Jesucristo como nuestro Salvador.

En La Justificación recibida por fe y basada en la obra meritoria de Cristo.

En La Santificación como un acto instantáneo al adquirir la salvación, como una experiencia progresiva natural del crecimiento espiritual, como experiencia futura, garantizada en la glorificación.

En El Bautismo Con El Espíritu Santo como investidura de poder para ministerio y testimonio eficaces.

En Los Dones Espirituales dados por el Espíritu Santo para equipar a los cristianos para el servicio de la Iglesia.

“La Iglesia nunca es un lugar, más siempre es un pueblo. Nunca es un redil, más siempre es un rebaño. Nunca es un edificio sagrado, más siempre es una asamblea creyente. La Iglesia eres tú, quien ora, no es el lugar donde oras”.

John F. Havlik

También creemos en:

En El Ayuno, Los Retiros De Oración y Las Vigilias como imprescindibles para mantener nuestro cuerpo en las mejores condiciones para ser usado por el Espíritu Santo.

En La Santa Cena a celebrarse cuantas veces sea necesario.

En El Bautismo En Agua, haciéndose en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; como un acto para los ya salvos y no para ser salvos.

En El Diezmo, que es la décima parte de nuestros ingresos y a través del cual el Señor nos promete bendiciones de provisión.

En El Rapto De La Iglesia antes de la gran tribulación, en el cual los creyentes vivos seremos levantados y los creyentes muertos resucitados para recibir al Señor en el aire.

En La Segunda Venida De Cristo siete años después del arrebatamiento de la Iglesia.

En El Milenio como el reinado literal de Cristo en la tierra, como gobierno de paz y prosperidad.

En El Infierno como lugar definitivo para los que rechazaron el plan de redención garantizado en la Cruz del Calvario.

En El Juicio Final, en el cual serán juzgadas las almas de los incrédulos de todos los tiempos, siendo el infierno el destino final de los aquí juzgados.