| I. EL DIA DEL SEÑOR ESTA CONSTITUIDO POR EL DIA QUE EL RESUCITO
Nos vamos a referir al hecho de que hay tantas ideas de religiones sobre el primer día del Señor ya que antiguamente se constituyó el sabbath que en el Antiguo Testamento es el día en que adoraban al Señor.
Aún muchos judíos mesiánicos conociendo que el Señor resucitó siguen guardando el sábado con todos los ritos de la ley judía, y tal parece que no hay en ellos un entendimiento eficaz que les sirva para el día del Señor.
El día del Señor está constituido por el día que él apareció, y él no apareció un sábado, el apareció un domingo. Es por eso que la iglesia cristiana mundial, el domingo es el día que se celebra el día del Señor. Tenemos hechos ocurridos en el primer día de la semana. El infierno fue estremecido cuando El decidió salir de la tumba. El infierno fue roto cuando el Señor decidió salir del infierno para hacerse sentir que El era el Hijo de Dios, Dios mismo. El poder de la muerte no pudo quitar al Hijo de Dios la bendición de seguir siendo el Hijo de Dios, Dios omnipotente, Dios omnisciente y Dios omnipresente.
La muerte fue rota en ese momento y es por eso que nosotros los cristianos estamos convencidos que somos nosotros los que en verdad el día del Señor nosotros le adoramos. Es por eso que somos muy estrictos en enseñar al pueblo que el día del Señor debe de ser guardado para adorarle a El, ese día es para estar en sus atrios. ¿Por qué? Por agradecimiento, por convicción, por entrega, por dedicación, por amor a la obra.
Si tú lo haces por amor al Pastor verás como esas fuerzas serán vencidas, verás como llega el domingo por la noche y no quieres venir a la iglesia, pero si esas fuerzas son para Dios no hay nadie que te detenga en tu casa.
Apocalipsis 1:18 ...y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
Nadie podía vencer la muerte, solo Dios. El único que venció la muerte fue el mismo Jesús cuando bajó al infierno. El experimentó la muerte, pero siempre estuvo vivo. Qué bueno es para nosotros creer en un Dios vivo, en un Dios que nunca nos engaña.
II. EL PRIMER DIA DE LA SEMANA JESUS APARECE A SUS DISCIPULOS
Marcos 16:9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Qué aparición más subyugadora. Le apareció a una mujer pecadora pública, a la que había liberado de siete demonios y fue a ella. Qué corazón más tierno el del Señor y el de María Magdalena. Yo pienso que María Magdalena había llorado la ausencia del Maestro, cuando él teniendo sus discípulos y tantos seguidores que lo amaban, se aparece a esta mujer.
Marcos 16:10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Le llevó la consolación.
Mateo 28:8-10 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. Estas primeras mujeres fueron las que se acercaron a Jesús y le adoraron; y la salutación que El les dio en este primer día fue: ¡Salve!
Cuando ellas llegaron al sepulcro ya estaba la piedra corrida, quedaban nada mas los lienzos, ya no había nadie y los soldados no estaban porque salieron corriendo a dar la noticia de que se habían robado el cuerpo del Señor. Estas mujeres recordaron al instante las profecías y se quedaron anhelantes y vino un gran gozo. Cuando las cosas son del Espíritu no viene tristeza, viene gozo. Cuando las cosas son de nosotros viene tristeza, uno debe de discernir esto; y ellas discernieron, fueron corriendo a dar las nuevas a los discípulos.
Lucas 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.
Cuando El salió, todo el recorrido del primer día de la semana fue largo. Primero se le apareció a María Magdalena, después a Juana y María madre de Jacobo, luego llegó al aposento alto y luego se dirigió hacia Emaús. Dos discípulos iban caminando y conversando sobre los sucesos acontecidos, cuando Jesús se les acercó. Yo pienso que ellos iban desconsolados pensando que no se habían cumplido las profecías, que los tres años con el Maestro habían sido en vano, todo el desastre de una hecatombe que sucede cuando un líder cae. Pero era tanto el dolor de ellos que estaban en tinieblas y no le reconocieron. Así sucede con nosotros cuando el dolor entra, entramos en tinieblas y hay que levantarse, no dejarse vencer.
Eso sucedió con estos dos apóstoles. El dolor, el sueño, el cansancio, el sufrimiento, porque fueron tres días de agonía y de lucha en Jerusalén, y todos ellos fueron avisados de que iban a crucificar a Jesús como un ladrón. El evento fue un evento político, social y religioso. Por lo tanto todas las esferas de Jerusalén fueron estremecidas y ellos estaban en esto.
Jesús oyó todo lo que ellos iban diciendo. Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Oyó lo que ellos pensaban y luego cuando la tristeza y las tinieblas huyeron de ellos, surgió la luz. A veces tú estás enfrascado en asuntos muy serios de tu vida que hacen que no puedas mirar la victoria, porque las tinieblas y el dolor te han cercado; pero hay un momento que cuando la luz nos alumbra, en un instante vemos todos nuestros errores y podemos ver la luz. Eso es para toda la humanidad, máxime para aquellos que están a la cabeza del liderazgo de la obra, sea en cualquier país del mundo.
Juan 20:19-23 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les serán remitidos; y a quienes se los retuviereis, le son retenidos.
Aquí hay una sabiduría muy grande. En primer lugar, El llegó de noche, las puertas estaban cerradas y posiblemente adentro no había lumbre, porque los judías sí sabían en donde estaban los discípulos, y ellos tenían temor de que los fueran a coger presos, máxime cuando ya se había notificado que había desaparecido el cuerpo de Jesús. Cuando Jesús entra en la habitación, estaba todo oscuro, no había esa lumbre, pero cuando El apareció hubo la luz, y ellos pudieron ver sus manos y su costado traspasado y dice la Palabra que un gozo les vino de pronto porque reconocieron que verdaderamente era Jesús. Es como cuando Dios nos da una promesa y no la tenemos, pero de momento la recibimos y viene un gozo de saber que esa promesa ya se cumplió, que la tenemos. Ese gozo es inenarrable.
Hay unas palabras de encomienda a la evangelización a los discípulos cuando Jesús dijo: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Ya El y el Padre eran una sola Persona. El ya estaba dando la comisión a los apóstoles de predicar este evangelio de la resurrección.
¿Cómo esos apóstoles recibieron una fuerza nueva? Dice la Palabra que El sopló. Cuántos siglos la iglesia mundial cristiana ha estado sin conocer que a través del soplo en el espíritu nosotros podemos dar vida, aliento y fuerzas. La Palabra dice: Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Ahora que el espíritu ha encomendado a muchos de nosotros soplar sobre los enfermos, sobre los enlutados, sobre los huérfanos, los necesitados, los angustiados. Muchos no creen y se alejan llenos de necesidad.
Ya los apóstoles tenían el Espíritu Santo porque vino del mismo Jesús. El Pentecostés es algo que generalizó al Espíritu Santo, pero ya los apóstoles tuvieron su primer Pentecostés y fue el primer día de la semana cuando Jesús se les apareció a los discípulos en esa tarde ya oscura, y sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo
III. EL PRIMER DIA DE LA SEMANA FUE CONCEDIDO EL ESPIRITU SANTO A LOS APOSTOLES
¿Qué es más importante, cuando uno nos concede algo o cuando uno recibe? Cuanto te concede algo es porque te lo da a todo peso. No es lo mismo cuando está concedido a cuando tú recibes. Por eso los apóstoles pudieron tener un poder tan sobrenatural que pudieron hacer las obras que el Señor hizo en la tierra y aún más.
¿Qué detiene a la iglesia que nosotros esperamos recibir, no que El nos lo conceda? Yo entendí que, yo como Pastora, tengo que pedirle a Dios que me conceda ese poder para el gran avivamiento. No debo de estar esperando recibir, sino que tengo que pedirle que me conceda el poder del Espíritu Santo, y algo más directo, más conciso, más sustancial, porque es el que me va a conllevar a la obra de id y predicad a las naciones su evangelio, cuando en su nombre pueda hacer sanidades, liberaciones y milagros.
Ahora bien, ¿Cómo voy a salir a las naciones con un evangelio tibio o mediatizado en mi propio volumen de búsqueda, cuando yo tengo que buscar del que puede concederme el alto galardón del Espíritu. Quiere decir que cuando yo esté a varios kilómetros de este lugar, ese espíritu que me ha concedido Dios, llegó e hizo la obra antes que yo llegue y desde este lugar yo pueda ver que El está allí, que El está aquí, El está haciendo la obra El, la Persona que concede el poder.
Juan 20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Quiere decir que a este apóstol, Simón, no le dio el entendimiento en ese momento. Esto me habla a mí que cualquiera que esté en el arado y mire hacia atrás puede retroceder; y cuánto peligro corremos nosotros, el liderazgo de la obra, hablando mundialmente, que en un momento dado de nuestra vida quitar la mano del arado y mirar hacia atrás. Aunque seamos probados no nos corresponde ya mirar atrás, porque viene algo que Satanás está esperando incubarte que es duda, y cuando tú dudas de la obra te has hecho polvo, porque ese es el plan satánico, poner duda, y la duda trae maldición y no bendición.
Amén.
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