I. HAY UN REDENTOR PARA NACER DE NUEVO
A veces yo he pensado que muchos cristianos no tenemos muy claro el sentido de lo que es uno tener un REDENTOR.
Pienso que tal vez, también Pastores, no conocen la profundidad de lo que es la palabra REDENTOR.
Tener un REDENTOR es tener a alguien que nos hace nacer de nuevo. Ese es un REDENTOR. No nacer de nuevo en un vientre, sino nacer de nuevo en un sentido de nacimiento espiritual.
Cómo hacerle entender a esas personas que hay un REDENTOR para nacer de nuevo; que el epicentro de la redención está en la segunda Persona de la Trinidad que es JESUCRISTO.
JESUCRISTO tiene el poder para cambiarnos. El puede hacer de nuestra mente y de nuestro espíritu cambios que nadie en el mundo, ni laboratorios, ni bacterias, ni tratamientos psicológicos nos pueden hacer reaccionar a cambios internos. Solo un REDENTOR.
Internamente, solamente el REDENTOR es el que nos puede cambiar. Si vemos que necesitamos "cirugía interna" tenemos que acudir al REDENTOR.
La "cirugía interna" de cada uno de nosotros está en nuestro corazón. Todos los años tendremos algo que cambiar; todos los años necesitamos que el REDENTOR obre una cirugía interna.
Las personas piensan que los mayores de edad sean menos pecadores, pero no es así. Entre más mayores sean, más pecadores son, con mas conciencia.
Tenemos la conciencia de que el REDENTOR, diariamente ha de ser un cirujano que trabaje internamente en nuestra mente, en nuestro espíritu y en nuestra alma.
Hay cosas que no son mejores porque nosotros no somos mejores. Hay cosas que no tenemos porque nosotros no queremos tenerlas. Las confesamos pero no las luchamos. Una cosa es confesar algo y darle la espalda a lo que tu acabas de confesar, y otra cosa es confesar algo y luchar por eso.
Cuando empiezas a ser fiel a JESUCRISTO tú comienzas a tener cambios, y uno de los cambios mayores es el cambio de tener un REDENTOR.
Efesios 1:7 "...en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia."
O sea que es nuestro REDENTOR por su sangre. Nosotros lavamos nuestro cuerpo exterior con agua para permanecer limpios; pero para nosotros poder tener vida eterna necesitamos un agua convertida en sangre para limpiar nuestro cuerpo interior de toda nuestra pecaminosidad.
Como somos tan pecadores nosotros necesitamos mas que un agua de lejía, mas que un cloro, necesitamos la efervescencia eficaz de la sangre viva del Hijo de Dios para que al lavarnos interiormente de nuestros pecados podamos tener, por la sangre, un REDENTOR que nos lavó, que nos limpió y puede decirle al PADRE: "Mi vida di por él."
Colosenses 1:14 "...en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."
Este versículo es más específico, más consistente. O sea que si el REDENTOR es el que nos lava y nos perdona, y después de lavados y perdonados nos presenta al PADRE. Tenemos que estar limpios. Es muy importante cuando vayamos a orar a nuestro REDENTOR cubrirnos con la sangre de Cristo.
La sangre de Cristo fue derramada y lo que se derrama no se puede recoger; lo que se derrama llega a puntos que no sabemos y es para ser usado. Cristo, al derramar su sangre, es para que todas las naciones la usáramos para bien de sus santos.
Qué grandeza de nuestro REDENTOR que nos ama de tal manera que es un REDENTOR personal. Todos podemos usar la sangre de Cristo pero no a todos nos llega de la misma manera, porque para tú usarla, tienes que reconocer el valor, el poder y la bendición que es para tu vida la sangre del REDENTOR.
Tienes que amarlo, conocerlo, tienes que decidirte por saber y decir que tú tienes un REDENTOR.
¿Qué es un REDENTOR? El que te cambió internamente, el cual vertió su sangre por tu salvación eterna.
Tito 2:14 "...quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."
El REDENTOR tuyo y mío ha preparado un pueblo limpio y puro para sí.
Así que cuando Dios te da la entrada, El sabe que ese pueblo le pertenece al REDENTOR, que es su Hijo llamado JESUCRISTO.
El REDENTOR quiere un pueblo para sí; o sea que cuando tú traes un alma al SEÑOR, Él está contento porque estás agregando un hijo al Señor para sí.
I Pedro 1:18-19 "...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación."
Nuestro cuerpo externo tiene tres etapas: niñez, juventud y vejez; pero el cuerpo interior tiene una sola etapa. El cuerpo interior no envejece, nunca es niño, ni adulto, ni anciano.
Es como el agua que tú tomas, la que sacia tu sed, que es incolora y nadie le puede cambiar el color.
El espíritu que cambia es incoloro, no tiene color, viene a tener color cuando CRISTO entra a cambiarnos, y su color es púrpura. Es el único cambio que tiene la vida interior.
Deja de ser incolora cuando el cambio se penetra internamente al Espíritu, llega el aguijón de la vida, que es el REDENTOR, redime, cambia el agua por la sangre, y es por eso que esa es tu garantía de salvación eterna, porque nadie puede abogar por la salvación, solamente ese ornamento santo y eterno pertenece a DIOS.
El nos rescata de nuestra primera manera de vivir, que es a través de nuestros padres.
No con cosas corruptibles como el cuerpo. El cuerpo es corruptible, tiene que morir.
Mientras tenemos la heredad de nuestros padres estamos muertos, pero cuando venimos a ser adoptados por el REDENTOR empezamos a vivir.
Internamente somos incoloros, no tenemos color, somos un mundo sin color, pero cuando EL viene a cambiarnos, la sangre de Cristo, vertida en el calvario, nos da color púrpura y nos identificará eternamente a la entrada del CORDERO DE GLORIA.
Cuando el REDENTOR nos vea llegar, no llegaremos incoloros, llegaremos con un color púrpura delante de EL porque traemos su sangre sobre nuestras vidas.
Romanos 3:23-24 "...por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
Nuestro SEÑOR, nuestro REDENTOR y el ESPIRITU SANTO continúe bendiciendo su vida.
Amén.
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