I. CRISTO ABOLIO LA CONDENACION EN NOSOTROS
Jesucristo es el Redentor aparte de ser Salvador y Creador; pero Jesucristo hizo algo mas específico cuando cayó como una perla en nuestras vidas, y es que cuando tú lo confesaste arruinó la condenación en nosotros, la abolió.
Cada fase de la Trinidad tiene su trabajo. No nos cansamos de decir la organización que tiene nuestro Padre.
Si un hogar es organizado es porque hay un padre y una madre. La madre tiene una tarea y el padre tiene otra. Cuando la madre ocupa el lugar del padre las cosas no andan bien y cuando el padre ocupa el lugar de la madre las cosas tampoco andan bien.
Que la vida te sitúe en campos en que tienes que ser padre o madre, es aceptable, pero que no es el objetivo de Dios en el hombre y la mujer, tienes que aceptarlo.
Todas las cosas que fluyen del gobierno del Redentor, fluyen a través de la cruz. Me gusta tener el símbolo de la cruz, porque ese símbolo siempre me refleja a este Redentor que predico; me refleja que El abolió en mí mi condenación; me refleja que soy una salvada de condenación, porque en vez de estar yo ahí fue alguien que me amó primero.
Tenemos un Dios justo. Sabe evaluar al cristiano en su manera de serle fiel a El. Entonces el regalo tuyo no es el mismo mío. Cuando entres a la gloria de Dios, los ángeles que tienen las siete coronas de gloria están prestos, siempre tienen coronas. Solo el Padre dignifica a los santos de la tierra de esas coronas, pero hay algunos que no tendrán ninguna aunque estén en la eternidad, porque sus obras no las cargaste, no fueron contigo. Por tanto, es mejor trabajar para el reino aquí que abajo aunque solamente tengas para pagar la renta, vivir y vestir humildemente que tener un legado de oro donde no te va a comprar la eternidad.
Tenemos que enseñarle a nuestros jóvenes, a nuestros hijos, a nuestros nietos que la maldad en el tiempo en que les ha tocado vivir está en el mundo; que la transferencia demoníaca de pecado está hasta en los maestros.
Los Pastores que no tengamos santidad, cuando fluye el espíritu de predicación, fluye lo bueno y lo malo y contamina a la iglesia.
Si eres raquítico para darle al Señor, así serán los bolsillos de los diezmadores, raquíticos. Pero si no mides y das, sabiendo que el Sustentador no está abajo sino arriba, siempre tendrás.
Juan 3:16-18 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios." Al creer en el Hijo, Dios Padre quitó la condenación. Tú puedes estar mil años rogando a Dios, mil años promulgando la plenitud de Dios, pero nunca lo verás porque hay que creer en el Regenerador, que es Jesucristo.
Es una lástima ver tantos millones de hombres que se creen cristianos porque solamente creen en Dios. Ellos dicen que es hay un solo Dios universal. Pero ese Dios universal mandó al Regenerador de la vida, porque tal cual somos no podemos ver la santidad de Dios, tenemos que entrar por un capítulo de lavamiento, tenemos que ser lavados, liberados del pergamino carnal pecador para volver los ojos al santo de Israel y decirle: "Por tu camino, caminaré yo. Con tu sangre, me lavaré yo, porque quiero ver a mi Padre."
¿Por qué crees que Dios nos dio un padre terrenal? Para enseñarnos a amar lo que vemos. El desarrollo del amor del Padre eterno no comienza arriba, comienza abajo cuando un niño ve al padre. Si esto lo conocieran las mujeres y los hombres, no se divorciarían, porque no puedes amar a Dios cuando odias y menosprecias a tu padre terrenal; aunque haya sido malo tienes que perdonarlo porque ninguno nace sabiendo. Si tú sabes mas que tu padre, alábale y dale gracias a Dios, pero no es porque porque el Regenerador quiere salvar tu dinastía, solamente por eso.
Entonces hemos sido libertados de condenación. Tus hermanos no creen, tus padres no creen. Aunque tu padre sea ateo, tienes que amarlo. Si tú no amas a tu padre ateo, ¿cómo tú puedes amar a tu Padre espiritual? Si al carnal, que ves, no lo amas, no seas mentiroso, ata la mentira en ti, y reprende toda obra del enemigo en tu vida. No podemos ser mas engañados.
Juan 5:24 "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."
II. TENEMOS REMISION DE LOS PECADOS
Si yo te ofendo a ti y caigo en la tentación de odiarte después que te ofendo, yo tengo doble condenación: 1) Tengo el amor de Dios, que lo estoy sacando. 2) Conozco la Palabra que no debo de odiar sino amar y le estoy dando cabida a Satanás. Me estoy atando de nuevo.
Al descubrir el pecado dentro de ti crees que tu Pastor te conoce y prefieres irte a otra iglesia donde no te conozcan. Entonces calumnias a todos los Pastores y sigues en condenación. Pero ya estando en esta condenación vas a la siguiente Palabra:
Hechos 10:43 "De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre."
Ya no te sientes bien en esta iglesia, ni en aquella ni en ninguna otra; ves a los Pastores con un espíritu de cinismo. Las posiciones psicológicas de audio, de olfato, de visión y aún de gusto se cambian, pero como tú confesaste a Jesucristo como tu Redentor y él no pierde ninguna batalla, te mete a tu cuarto y te tiras de rodillas y le gimes pidiendo a Jesucristo que perdone todas tus rebeliones. aquella ni en ninguna otra; ves a los Pastores con un espíritu de cinismo. Las posiciones psicológicas de audio, de olfato, de visión y aún de gusto se cambian, pero como tú confesaste a Jesucristo como tu Redentor y él no pierde ninguna batalla, te mete a tu cuarto y te tiras de rodillas y le gimes pidiendo a Jesucristo que perdone todas tus rebeliones.
Inmediatamente se zafan todas las ataduras y vuelves a tu iglesia primaria sintiéndote a gusto porque las tinieblas se fueron porque hay una promesa, pero cuidado con los Pastores que guardan rencor. Si ustedes se tienen que cuidar, mas nos tenemos que cuidar los Pastores de que cuando llegue un redimido debemos de recibirlo con acciones de gracias.
III. EL QUE CREE EN JESUCRISTO TENDRA JUSTIFICACION
Cuando tú caes en el pecado mas barato que es el mas vil y estás revolcado en el fango y crees que no eres merecedor de mirar a mirar a un hermano de la fe, el Redentor tuyo manda sus ángeles por doquiera que tu andas y tu estás huyendo porque sabes que estás en el fango y quieres seguir en el fango, pero reconoces que tú estás en tinieblas y que aquellos que se a tu alrededor están en luz. Esto pasa porque Jesús está delante del Padre y le dice: "Justificados son ellos por mí."
No fue en vano la cruz, ni el derramar la sangre. El único que puede recoger el derramamiento es él mismo, cuando aparezca por segunda vez con sus santos ángeles.
Yo estoy segura que ya no van a condenar mas a ningún cristiano que caiga, porque se descuidó y cayó, pero está justificado delante de Dios, porque el mismo que derramó la sangre por ti la derramó por él. ¿Qué justo no ha pecado? te crees muy moral, pero ¿y cuando pecaste? ¿Quién recogió tu inmoralidad? ¿Quién te puso en el ángulo de la inmoralidad? Romanos 4:5 "...mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia."
Cuando tu no obras, tu no hiciste nada para que en mi caída, en mi lodo ni siquiera levantaste una oración de misericordia, pero Dios obró en justificación a través del Cordero. La justificación no es por obra tuya, la justificación es por la multiforme gracia de Dios, que es incontable.
Juan 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
Si en esa adopción entramos nosotros, estamos seguros que veremos a Nuestro Señor.
Podremos luchar. Los errores de los hogares es reflejo de nuestra estabilidad. Los Pastores sufrimos lo que los hogares no supieron crear. Cuando una madre no da suficiente amor a su hijo, ese hijo es inestable, porque el amor le asegura a ese hijo que alguien pone su vida por él. Nuestro Señor continúe bendiciendo su vida.
Amén.
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