Enviado el Wednesday, 19 October a las 18:32:05 por admin |
Pudieramos pensar que uno de los grandes hechos que nosotros tenemos
como creyentes está en una promesa que le hizo Nuestro Señor Jesucristo
a los apóstoles, después de haber lidiado los caractéres y los mundos
de cada uno de éllos, después que cada uno de éllos, espiritualmente,
irían a formar una tribu en la tierra, por eso hay episcopales,
metodistas, romanos, etc., cada uno de nosotros pertenecemos a una
tribu. ¿Por qué?, porque ahí Dios miraba nuestras generaciones,
nuestras incapacidades, nuestras formaciones y dado a nuestra
genealogía Dios formó las tribus.
Después que estás dentro de esas tribus y formas una parte de los
santos de este mundo, Dios te da otra oportunidad mas de que rompas el
cuenco y puedas volar libremente, y ya con instrucción, buscar la tribu
que te lleva a la salvación.
No podemos buscar la sabiduría de Dios solamente en los libros, tenemos
que buscarla en el ayuno, en la vigilia, en los retiros y tenemos que
buscar en la Palabara de Dios sus mandamientos y cumplirlos como tales.
Los creyentes somos hijos de un Dios Invicto, Creador, Regenerador,
Hacedor de maravillas, que le puede decir a los átomos "detente" y se
detienen. Hay creación de Dios que está determinada a que exista
mientras el hombre existe. Por ejemplo, en un día de escasez decimos: "No hay Dios, si existiera Dios no dejaría morir de hambre a esta criatura",
estás totalmente equivocado, Dios existe y él no creó a la humanidad
para que tuviera hambre, si no Dios no hubiera sacado al pueblo de
Israel de Egipto y lo hubiera dejado ahí a que se muriera de
hambre, lo que pasa es que Dios deja al hombre que se forme y que
trabaje y que provea como provees para tu vida espiritual.
Una de las cosas que mas lastiman la fe es la ansiedad, porque la
ansiedad es falta de estabilidad emocional en el Señor.¿Por qué viene
la ansiedad? Cuando te limitas a tí mismo. Cuando dices: "no puedo",
viene la ansiedad, pero cuando dices: "yo con Cristo puedo" mata la
ansiedad. Cuando dices ésto estás poniendo en órbita en tu vida la
existencia de Dios.
La misericordia de Dios es tan amplia y tan sabia que pasan años y años
hasta que un día llegas al puerto de la bendición de tu vida y cuando
aceptas a Jesucristo viene una promesa: "Tú y tu casa serán salvos" (Hch.16:31).
El que lo cree lo recibe. Aunque te digan: "Yo no voy a tu iglesia",
"Yo no creo en lo que tú crees", "Si te hubieran conocido antes", ¿Y
qué?, antes todos fuimos pecadores, pero ahora eres un hijo de Dios,
lavado con la sangre de Cristo, santo, porque con la sangre de Cristo
todos somos santos y no hay pasado. Dios es un Dios de verdad.
I. HECHO I
Hechos 1:1-2: "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas
las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que
fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu
Santo a los apóstoles que había escogido." Aquí hay un mandato de
Cristo sobre nosotros. Igual que Cristo ascendió delante de los
apóstoles, a nosotros los creyentes nos va a pasar lo mismo. Cuando
Cristo venga por nosotros seremos también levantados exactamente igual
que cuando Cristo fue levantado al trono de su Padre. Ese es uno de los
hechos que narra el libro de los Hechos como una de las siete promesas
a los creyentes. A veces no meditamos en todo lo que significa Cristo
para nuestras vidas, pero Cristo nuestro Señor y Salvador nos dará la
misma bendición que él tiene con el Padre.
Yo tengo mucho cuidado sobre Israel, porque ellos aman a Dios, están en
la ley, pero todavía no han conocido a Jesucristo ni al Espíritu Santo.
Ahora te preguntaré, Dios que es amor, Dios que es Espíritu ¿puede
olvidar a alguno de los que estamos en este mundo que lo llama Padre?
NO, pero Juan 10:30 dice: "Yo y el Padre uno somos",
si menosprecian al Hijo ¿el Padre lo podrá aceptar?. Por mucho que yo
clame a Dios, dicen las Escrituras, que el camino para llegar al Padre
es el Hijo, entonces ¿yo podré llegar a él? Ahí está la pregunta, pero
dice la biblia que sin santidad nadie verá a Dios y nosotros ¿por qué
somos santificados? Por la sangre de Jesucristo, por lo tanto es
inminente que no podemos ver al Padre si no es por el Hijo.
II. HECHO II
Hechos 2:1: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes
juntos" Pentecostés es la Tercera Persona de la Trinidad. Cuando el
Hijo llegó y se entronó con el Padre se encontró al Espíritu Santo,
gozando con el Padre de todos los bienes y le dijo al Padre:
"Yo ya llegué, pero a todos los creyentes de allá abajo tienes que
mandar a este Consolador para que los llene de la Presencia tuya y mía".
Esta es la segunda promesa de que había un Pentecostés para cada
creyente.¿Quién puede moverte a entender la Escritura si no es el
Espíritu Santo? Esto es una proyección admirable de Dios Padre y Dios
Hijo para que en nosotros esté la invasión del poder sublimado del
Espíritu Santo.
El pecado, después que recibimos a Cristo, no se hace voluntario en nosotros, se hace una tentación, pero no es voluntario.
III. HECHO III
La tercera promesa para los creyentes está en: Hechos 5:6, 9-10: "Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. (v)
9: Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del
Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu
marido, y te sacarán a ti.(v) 10 Al instante ella cayó a los pies de
él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la
sacaron, y la sepultaron junto a su marido." Esto les pasó a Ananías y a Safira. Ellos
practicaron el pecado no voluntariamente, sino que fueron tentados.
Vendieron una heredad y cuando vieron el dinero que tenían no dieron lo
que correspondía para el diezmo. Ellos vivían en el tiempo que no era
todavía de la gracia que ahora tenemos. La gracia te da oportunidad, la
gracia es Cristo, regalo de Dios. Una y otra vez extiende la bendición
hasta que caes en la red de los salvados. Alabemos al Señor.
IV. HECHO IV
La cuarta promesa de bendición es para nosotros, los que hemos pasado
de muerte a vida. Yo ya no cargo la muerte, Cristo la cargó por mí. Si
ya pasaste de muerte a vida debes de ser agradecido a Dios. Tienes que
cambiar tu vocabulario, tus gustos; el Espíritu Santo se encarga de
cambiarte por dentro. Ya la televisión no te ata, la música mundana no
te gusta, ya no está en tí todo lo anterior. Eres hombre nuevo en
Cristo.
Hechos 5:14: "Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres." El crecimiento del reino de Dios está en que pasemos de muerte a vida; es uno de los premios que tenemos como creyentes.
V. HECHO V
El quinto hecho es cuando ya el creyente empieza a desarrollarse.
Mientras estamos oyendo y oyendo hasta que ya quieres volar de ese
nido. Te crees fuerte, quieres hacer algo por la obra, algo te inquieta
dentro de tí. La iglesia debe ser visionaria sobre el cuerpo de Cristo
sobre a quienes emplean en su obra y a quienes le dan valor en la obra.
Si eres pastor o misionero no te sientas mal cuando alguien te falla,
porque el Hijo de Dios falló al escoger a los doce. Uno le falló, pero
eso no puede menguar, eso no quiere decir que todos somos iguales, eso
no quiere decir que todos somos infieles, eso es parte de la humanidad
creada por Dios para que aprendamos a sostenernos en cada golpe de
espada.
En Hechos 5:19-20 nos habla de
la confianza que puso Dios al creyente. Mientras Cristo no llegó al
Padre, Dios había detenido su plan; cuando Cristo llegó al Padre
entonces Dios puso confianza en los creyentes, porque el que abrió
camino al Padre ya estaba con él. Ya estaban los hechos consumados.
Hechos 5:19-20: "Mas un ángel del
Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos dijo:
Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las
palabras de esta vida." O sea que sacó a Pedro de la
cárcel, no porque ellos fueran tan buenos como para hacer una obra
milagrosa de abrir las cárceles, sino que les dio una orden: "Vayan y digan, vayan y prediquen",
así que tú que has nacido de nuevo, que has creído, ¿cómo no te va a
preocupar por los que se mueven a tu alrededor que no creen?. ¿no te
mueves en esa obra?, habrá que darle cuenta a Dios un día; pero si está
en tu corazón el deseo de sacar un muerto de la tumba para que viva, o
sea que cuando traes un invitado a la iglesia y acepta a Jesucristo tú
sacaste de la tumba a un muerto. Esa es la obra que dejó Nuestro Señor
Jesucristo para que nosotros los creyentes hicieramos para bendición de
nuestra futura Sion, porque aunque tus obras no salvan, es un granero
que tienes en el cielo que tendrá recompensa. Por lo tanto no mires lo
que hace el otro, acuérdate de esta escritura y has tú lo bueno.
Tenemos el privilegio de recibir al Espiritu Santo a través de la
oración cuando oramos, cuando vigilamos, cuando buscamos. Cuando Dios
te da una promesa acuérdate que detrás de la promesa hay un precio que
pagar. No hay cosecha sin ararla primero. Si tienes un plan y una
proyección en tu vida que Dios te dio como una promesa empieza a
pedirle al Señor que te de fortaleza para poder obtenerla.
VI. HECHO VI
Hechos 6:22: "Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso."
O sea que por la oración Pedro había sido libertado de la cárcel, y
nosotros los creyentes tenemos la bendición de allegarnos al Padre y al
Hijo por la oración. Como creyentes recibimos la magna bendición de
contactar con Dios a través de la oración.
VII. HECHO VII
El séptimo punto de promesa a los creyentes en Jesucristo es lo que ya
tenemos, la promesa de tener en nuestros cuerpos el don de la Tercera
Persona del Espíritu Santo y no dejarlo que él muera dentro de
nosotros, sino decirle todos los días: "Te amo", "acompáñame", "guíame
en todos mis pasos", "guíame con mi familia, con mis parientes",
"guíame en mis nuevos planes".
Cuando confiesas a Jesucristo el Espíritu Santo entra porque por tí
solo no puedes creer en Jesucristo, necesitas la ayuda del poder del
Espíritu para creer y llevártelo a tu alma que es espíritu. . El
Espiritu Santo lo tienen todos los creyentes. Puede ser que lo tengas
como un grano de mostaza, eso es un problema tuyo; que lo tengas mas
grande que tu cuerpo, esa es una bendición. Que el se enamore de tí y
te ayude a predicar, a cantar, a alabar, a formarte es una gran
bendicion tuya. Por favor no orillen la Tercera Persona de la Trinidad
que es tan grande, tan sensible, tan maravillosa y que está en todos
los creyentes.
Hechos 5:24: "Cuando oyeron estas
palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los
principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello." ¿Qué
diferencia hay de aquellos a estos? Cuantas iglesias hay que cuando
oyen hablar del Espíritu Santo los mandan callar, es ahí cuando la
iglesia se puede confundir. La ignorancia mata el reino de Dios aquí en
la tierra, pero nosotros los creyentes, y los que tenemos convicción de
que la Tercera Persona es hoy nuestra guía, nuestra bendición le damos
entrada a El, lo bendecimos y de damos gracias al Padre y al Hijo por
darnos esta grande bendición.
Alabado sea el Espíritu Santo
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